miércoles, 23 de enero de 2013

MEMORIAS DE AGUAS INSANAS

MEMORIAS DE AGUAS INSANAS
(20/02/2005)


La sequía llegó a la ciudad y esa sequía duró mucho más tiempo que la última gran sequía. El motivo y el porqué lograron ser incomprensibles a los pobres tontos, últimos eslabones de la cadena alimenticia.
Los necesitados salieron a las calles a pedir al menos una gota, una gota que los hicieran llegar al próximo día. El negocio estaba ahí, mucha demanda, poca oferta, suba de precios y sobre todo la gran oportunidad de vender otra agua bendita que mañana se transformará en imprescindible, necesaria, crucial.
Los voceros no-oficiales hablaron de grandes fuentes protegidas por guardianes del templo y del sistema. La promesa de oro al final del arco iris hacía dudar de tanta limosna para pobres desesperados que aún gratis irían de rodillas hacia allí.
El agua en algún momento volvió a su cauce y las calles pronto se llenaron de gente distante y feliz pero algo malo quedó sembrado para siempre: muchos aprendieron a tomar agua mala.

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