martes, 13 de noviembre de 2012

FUEGO, FUEGO

FUEGO, FUEGO
(19/12/2004)


Mis padres llegaron a casa y otra vez incineré la casa con ellos adentro, conmigo adentro, con el mundo entero adentro, una procesión de humanos haciendo cola para entrar a la casa que se incineraba con ganas.
Los vecinos siempre atentos fueron los primeros en llegar.
Con el esplendor de la hoguera llegaron los amigos, saludaron y de a uno fueron pasando a las llamas de la purificación.
El niño bandido del barrio aprovechando la confusión reinante pidió permiso argumentando que buscaría algo intacto que rescatar.
Los animalitos, criaturas del barrio, siguiendo a sus amos con admirable fidelidad penetraron decididos el fuego que todo lo devoraba.

Con todos dentro de casa, salí apagando las llamas que me consumían, cerré la puerta, pasé llave y ahora si, con la ciudad en calma estaba decidido a conquistar el mundo.

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